FIT world

¿No os habéis dado cuenta de que cada vez que entráis en Instagram, Facebook, Twitter o cualquier red social, hay alguien haciendo deporte, comiendo sano o con más músculos que Schwarzenegger?

¿Qué le pasa a la gente? ¿De repente hemos decidido cuidarnos todos en masa?

Sin ir más lejos yo vivo del deporte, pero de enseñarlo, no de practicarlo. Y sí, también sigo a personas que se ganan la vida mostrando sus entrenamientos y sus trucos de alimentación.

Creo que todo empezó con la alarma social que se creó sobre la obesidad y las enfermedades cardiovasculares hace ya unos años. Hemos llenado la programación televisiva de shows sobre buena cocina y hemos explotado (o mejor dicho, sobreexplotado) esa baza. Tanto es así que hasta los más ilustres cocineros se han unido a retos televisivos para poner su cuerpo en forma en pocas semanas a base de ejercicio y buena alimentación.

Últimamente han entrado en auge deportes como el Fitness y el Crossfit, explosivos, potentes y que provocan un alto desgaste. ¿Nadie conoce a alguien que practique estos deportes? Me juego el cuello a que .

¿Y lo más “guay” de estas disciplinas? Que te pones fuerte, pierdes grasa, cambia tu cuerpo y ves avances en poco tiempo. (Corre, corre, ve a probar, no vayas a ser el más blandito de la pisci).

Todo es fit, todo es eco, todo es healthy… vivimos el boom de la vida sana (en algunos casos sana y enferma al mismo tiempo).

Que conste que yo no estoy a favor de la obesidad ni mucho menos, es más, me encanta el deporte y practicarlo, me fascina aprender sobre técnicas de entrenamiento y sobre alimentación correcta. Pero estoy en contra del borreguismo, me gusta la diversidad.

No sé si me explico, me gusta que la gente haga deporte, se sienta a gusto consigo misma y lleve un estilo de vida saludable, lo que no puedo entender es cómo personas que aborrecen los espacios cerrados se pasan horas seguidas en una sala; personas que ni les gusta, ni entienden del uso de máquinas están constantemente peleándose con los hierros; gente a la que no le gusta ir al gimnasio, se saca el bono para todo el año…

Con todo esto quiero decir que existen infinidad de modalidades deportivas como para encerrarnos con 50 personas más en una sala llena de hierros haciendo fila para coger el asiento sudado que ha dejado el compañero anterior.

-Escoge tu deporte, el que te vaya bien a ti específicamente, el que te guste, te llene y en el que tu mente y tu corazón centren todas sus fuerzas, el que te motive y te mantenga fuerte, no solo físicamente, sino también de espíritu.

-Entrena con cabeza, tu cuerpo es tu herramienta para TODO y el que te va a acompañar durante el resto de tu vida, tienes que cuidarlo y no llevarlo al límite constantemente.

-Come variado, por favor, déjate de desayunos preciosos que solo preparas para la foto de Instagram, consulta a tu médico y lleva una dieta sana y equilibrada, no pases hambre ni te vuelvas “el loco o la loca de las proteínas”.

-Lleva una vida REAL, no existen las de revista, ni quieras que todo en tu día a día sea felicidad, energía y buen rollo… a las personas les pasan cosas, buenas y no tan buenas, hay días nublados, con lluvia, con hielo, con niebla y con todo, no siempre hará sol en tu vida.. no es malo, no te deprimas por ello.

Sé real, disfruta de verdad, vive.

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Fin-per, la inmobiliaria de los horrores vol. II

Después de la terrorífica historia de Halloween quería traeros un segundo capítulo de “Fin-per, la inmobiliaria de los horrores”.

Ahora que se acerca la Navidad os contaré la lista de deseos y regalos de mis compañeros de piso y de una servidora.

Mentalmente he escrito esta carta muchas veces.

Queridos Ladrones de Fin-per (lamentablemente, estos son nuestros Reyes Magos):

A., H., S. y yo, C. hemos sido unos niños muy buenos este año de contrato .
Hemos mantenido la casa limpia a nuestra manera (las pelusas del pasillo no cuentan), no hemos armado mucho jaleo (excepto los miércoles de Caníbal y cuando se juntaban 10 personas a beber en casa), no hemos roto nada (excepto las cosas que ya se caían a pedazos cuando llegamos y alguna cosita más que hemos o pensamos reponer, jeje), tampoco hemos quemado naaad…. ¡bueno eso! ¡que hemos sido muy buenos!

Así que nos hemos puesto de acuerdo y nuestro único deseo para estas Navidades (A. lo tuvo más difícil, es que quiere muchas cosas) es que nos arregléis la cisterna del baño. Sí, ese es el único regalo que nos haría ilusión estas fiestas (repito, A. pide aparte).

Tengo que decir que tuvimos un regalo de Navidad anticipado de parte de los pajes (los buenos, los dueños del piso) que se pusieron en contacto con nosotros directamente y nos enviaron a su elfo J. a reparar los desperfectos del piso.

El elfo estuvo correteando y parloteando por la casa reparando lo que pudo pero cuando llegó a la cisterna del mal nuestras piernas temblaron.
-“He ajustado el tornillo para que el agua no suba de nivel” – dijo el elfo.
-“Ah sí, eso ya lo hice yo varias veces pero vuelve a aflojarse y gotea de nuevo” -comentó C.
-“Pero esta vez no va a volver a gotear, he hecho varias pruebas y está todo solucionado” -insistió el elfo.
S. recelosa murmuró: -“Sí, a papá le vas a engañar…”

El elfo se marchó y todo parecía correcto, las persianas subían y bajaban, el armario suicida de la cocina ya no quería tirarse de la pared y la cisterna no goteaba.

Pero la felicidad duró poco, muy poco en esa casa… a media mañana, estando sola en casa, C. escuchó un ruido repetitivo que provenía del baño, era la cisterna, que había empezado a gotear de nuevo ella sola.

C. se puso en contacto con el elfo de los pajes y a los pocos días este volvió a acudir a casa, con tan mala suerte de que ese día la cisterna, sospechosamente, dejó de gotear.
El elfo intentó volver a repararla e hizo las comprobaciones necesarias y todo pareció quedar en orden (pero solo parecía).

Cuando C. volvió a quedarse sola en casa (aproximadamente a la misma hora que la última vez) volvió a escuchar ese ruido… la cisterna goteaba de nuevo sin haberla tocado.

Seguimos a la espera de que el pequeño elfo hable con los pajes y nos dé una solución efectiva…

Halloween ya pasó hace tiempo, pero ahora que parece que nos hemos librado de los verdaderos enemigos, el que se pone en nuestra contra es el propio piso.

Está claro que en Morabos nunca descansaremos en paz…

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Fin-per, la inmobiliaria de los horrores

Ya que aún estamos a principios de noviembre y la fiesta de Halloween todavía queda cerca, os quiero contar una historia de miedo, pero miedo del bueno, una historia de terror.

La protagonista de la historia es una empresa inmobiliaria de Barcelona llamada Fin-per, aquella cueva de los horrores albergaba a los ladrones y delincuentes más temibles y despiadados de la zona (y nosotros no lo sabíamos).

Hace poco más de un año, 3 amigos y yo nos embarcamos en la ardua tarea de buscar un piso en Barcelona (en pleno agosto) y tras consecutivos tropiezos y reveses que la vida te va presentando, caímos en manos de Raúl, el mayor delincuente de la cueva Fin-per.

Él nos engañó con su palabrería barata y sus artes de manipulación y, nosotros, jóvenes e inexpertos y perdidos en una ciudad desconocida, terminamos viendo auténticos zulos y horrorosos habitáculos a los que Raúl llamaba “pisos de estudiantes”.

Por fín, el ladrón nos llevó a una casa con luz, ventanas, con espacio para cama y armario en la misma habitación y sin cucarachas y otro tipo de seres vivos correteando por las esquinas, vamos, una vivienda “decente”. Finalmente nos decidimos a firmar un contrato de arrendamiento con este despiadado ser que parecía dicharachero y amable.

Aquí comenzó nuestra historia de terror.

Ese mismo día nos adentramos en la temible cueva para la firma del contrato con nuestros 500 euros de fianza, tal y como habíamos acordado con el ladrón…perdón, con Raúl.

Nada más sentarnos a la mesa empezamos a intuir fenómenos paranormales, la chica que nos redactó el contrato y se encargaba de adornar con palabras bonitas esa sarta de mentiras y de cadenas que nos atraparían un año en ese inmueble, pronunció las palabras mágicas: “bueno, pues ya está, firmáis y me dáis los 300 euros de fianza”.

-¿Cómo? -dijo V. por lo bajo- ¿no eran 500?

Cuando el ladrón jefe llegó a esa mesa destapó inconscientemente la gran mentira: “Bueno, pues ya está ¿no? Ya habéis firmado y le habéis dado a mi compañera los 500 euros…”
¿500? ¿No son 300, como siempre? -dijo la mujer del contrato-.

Raúl el ladrón se puso nervioso y nos insistió: “peroo… habíamos quedado en 500 ¿no?”

-Sí, pero ella ha dicho 300 -dijo C. satisfecha al ser consciente del error del ladrón-.

Nos fuimos de allí con los 200 euros salvados y juramos odio eterno a aquel ser despiadado.

La primera semana en el piso resultó inquietante, pues con cada objeto que se movía de su lugar inicial, aparecían kilos de basura y suciedad. Las primeras apariciones del piso.

El resto del año fue bastante estándar, con sus goteras, sus persianas averiadas, sus vecinos entrando, saliendo, tocando la guitarra, la flauta, etc. También hubo buenos momentos, el ambiente generado por los inquilinos de la vivienda ayudaba a dejar de pensar en las apariciones y fenómenos paranormales que nos acechaban, como la voz que, todos los días, a las 2 de la tarde gritaba: ¡Holaaa! (¿o eso era una vecina?).

A principios de verano ocurrió una desgracia (o casi). Cuando C. estaba cocinando tranquilamente, algo movió el armario de la cocina y lo descolgó (¿o es que estaba muy vieja la pieza que lo sujetaba?) y una tabla de madera cayó al suelo justo donde había estado C. hacía un segundo escaso.

Días después detectamos la aparición de agua en el pasillo, venía del baño de los chicos. Cuando nos adentramos en aquel lugar descubrimos que la cisterna del baño expulsaba líquidos fuera de ella (ah, espera, que igual solo perdía agua) e inundaba aquel espacio constantemente.

Un soleado día de junio, C. decidió llamar a Dolors, la delincuente y súbdita de Raúl (con un nombre muy bien escogido, Dolores) que gestionaba nuestro contrato. No era la primera vez que hablaba con ella, aunque no pillarla casualmente reunida fuese un milagro de la naturaleza y Dolors le prometió a C. que hablaría con el propietario y nos daría una solución temprana.

Hoy es 11 de noviembre y, tras varias llamadas e intentos por localizar a cualquier ladrón que habite en la cueva Fin-per, podemos declararnos huérfanos y okupas, pues estamos viviendo en un inmueble sin haber firmado la renovación de un contrato legal y continuamos luchando por sobrevivir en ese espacio que se empeña en caerse a pedazos.

Esperamos que esta historia sirva para que ningún insensato se adentre en esa cueva jamás ni se atreva a firmar un contrato con ladrones y delincuentes de ese calibre.

Continuará…

Pd: C. consiguió arreglar la cisterna de los chicos, no temáis por ellos, no se han ahogado.

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Donostia se viste de fiesta

Un vaso de sidra en una mano, un pintxo de chistorra en la otra, bullicio en las calles de San Sebastián, trajes de casera… efectivamente, estamos hablando de Santo Tomás, fiesta que se celebra todos los años el 21 de diciembre en la capital guipuzcoana y en varias ciudades del País Vasco.

En esta señalada fecha, cientos de personas salen a la calle ataviados con sus mejores trajes de baserritarras para degustar desde bocatas de chistorra, talos de chocolate o queso, hasta dulces artesanos como pastas o tartas típicas de la zona.

Se celebra en conmemoración de la feria que se organizaba cuando los caseros bajaban a la ciudad a pagar sus rentas y adquirir productos de los que no disponían en los pueblos.

Durante el día de Santo Tomás la parte vieja de San Sebastián se llena de puestos de comida y bebida que abastecen durante la jornada a los visitantes. Estas casetas se sortean los meses previos a la fiesta entre las sociedades gastronómicas y las universidades que se presentan cada año para participar en la exhibición, venta y concurso de productos.

La fiesta comienza a tomar forma cuando los más madrugadores colocan sus puestos en la plaza Gipuzkoa y de la Constitución y el olor de la chistorra empieza a invadir el aire y son los más jóvenes los que se encargan de cerrar el festejo apurando las últimas horas del día y de la noche.

Pero para disfrutar de la noche los donostiarras también tienen como excusa la famosa Tamborrada que celebran el día 20 de enero cuando, el 19, llega la media noche en el reloj de la Plaza de la Constitución. Mareas de gente se congregan en este lugar y abarrotan los balcones para entonar la marcha de San Sebastián y tamborilear al mismo son.

Aunque la fiesta comience de madrugada, durante el día son las compañías infantiles las que animan la ciudad desde bien temprano. Las calles de la capital vuelven a abarrotarse para ver y animar a los colegios que desfilan ataviados con sus uniformes y barriles cortando el tráfico de San Sebastián.

tamborrada

San Sebastián es una ciudad de tradiciones y lo demuestra en sus fiestas populares de invierno, pero durante el verano cuenta con un gran repertorio de festejos que hacen de la capital un lugar aún más atractivo si cabe. Por ejemplo el festival Heineken Jazzaldia que se celebra a mediados de julio y llena cada rincón de las calles de música, eventos, escenarios y vida.

También es muy importante para los donostiarras la Semana Grande, que se celebra siempre la semana del 15 de agosto de sábado a sábado. Durante este período de tiempo se organizan conciertos, kalejiras, degustaciones, alardes, concursos de fuegos artificiales, mercados, torneos y demás eventos que hacen participar desde el más mayor hasta el más pequeño.

Para terminar el verano con un buen sabor de boca, los jóvenes de San Sebastián se congregan en el Festival Kutxakultur que reúne durante dos días en septiembre a los mejores grupos indie del momento.

Pero el resto de ciudadanos tienen también marcadas en sus agendas, las fechas de dos fiestas muy señaladas cuando el verano llega a su fin, se trata de Estropadak, las famosas regatas de San Sebastián que se celebran los domingos de septiembre y en las que, alrededor de 25 equipos, se disputan el prestigioso trofeo de la Concha. Este evento sirve de excusa a los donostiarras para, después de ver la competición, acercarse a los bares de la parte vieja y tomarse unos chiquitos o pintxos con sus cuadrillas.

Aunque excusas no les faltan, porque Euskal Jaiak también sirve como justificación para salir, la primera semana de septiembre, a ver las exhibiciones y campeonatos de deportes típicos vascos y celebrar, acompañando al pasacalles, el Sagardo Eguna que termina en la Plaza de la Constitución, centro neurálgico de las fiestas donostiarras.

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Aloha karā

Hola majos y majas, sí, he vuelto. No estaba muerta, estaba de parranda.

En realidad han pasado muchas cosas este verano y lo que va de otoño… Lo más importante: Me he mudado a Barcelona.

Ajá, habéis leído bien, a Barcelona. Y esto es precisamente el desencadenante de Aloha karā, la pequeña empresa de la que os voy a hablar hoy.

Aloha karā es una pequeña organización formada por Sheila Celada y Cristina Braco (es decir, yo). Al mudarnos a Barcelona decidimos organizar y redecorar nuestras vidas (toda buena habitación necesita una buena decoración).

Cuando decidimos que ya no nos cabían más titos en el cuarto y después de haber mandado quintipicomil fotos a nuestros amigos y familiares, pensamos que todo el mundo podría tener unas habitaciones tan chulis como las nuestras.

habihabi shei

Aquí, en este preciso momento, apareció Aloha karā, una humilde empresa que intentará llenar vuestras casas de color y alegría.

¿Cómo? Pues con preciosos banderines, llaveros, originales cojines, guirnaldas que gritan: ¡qué fantástica fantástica esta fiesta!, corchos decorativos, fundas para tabaco, maquillaje y demás trastos que tienden a perderse por bolsos y bolsillos o magníficos relojes.

aloha kara banderines aloha kara corchoTodos los pequeños titos que podáis imaginaros… ¡eso es lo que queremos hacer y además de la forma más original!

Ya nos hemos hecho con un buen arsenal de materiales.

aloha kara materiales

Estamos empezando, pero, como de costumbre os voy a dejar unos cuantos puntos de referencia para localizarnos.

Página de Facebook (es muy cuca, ya estáis tardando en darle a “me gusta”) :

https://www.facebook.com/alohakarasc

Y nuestro email mágico:

alohakara@hotmail.com

Espero que os haya gustado majicos,

Un beso gordote y, como dice una amiga mía: “todo el mundo a comprar banderitas” !!

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A.

Una etapa muy importante de mi vida ha llegado a su fin. Dejo atrás muchos momentos, agobios, triunfos, alegrías, experiencias, frustraciones y nervios… pero sobre todo dejo atrás a muchas personas.

Aunque no me gusta decir que las dejo atrás, no a todas al menos, siempre hay a quien, aunque no conozcas de toda la vida,  quieres mantener a tu lado para siempre.

Mi etapa universitaria empezó como la de todos, con nervios, ganas, entusiasmo, vértigo y, sobre todo, miedo. Pero, en situaciones desconocidas o difíciles, siempre tratamos de apoyarnos en algo o en alguien y en mi caso hubo una persona… con la cabeza llena de rizos, ideas y formas de ver la vida que ambas compartíamos.

La vieja cafetería de la universidad fue donde comenzó todo, donde hemos tomado más de un pintxo (de tortilla rellena, claro) y donde hemos cuchicheado sobre más de un profesor.

Pero guardo a ese viejo rincón de la facultad, un cariño especial, no solo por ser donde empezó nuestra amistad, sino por ser donde pusimos fin a ese período de nuestra vida, juntas, claro.

Muchas gracias por tu tiempo, por pasarlo conmigo, por acompañarme durante cuatro años, muchas gracias por todo.

 

ana y cris byn

 

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diario vol. I

Te encuentras sola grabando en el estudio, estáis el técnico y tu. No crees que tu voz vaya a salir de esas cuatro paredes… no crees que detrás pueda haber más de 140 mil personas, 280 mil oídos pendientes de ti.

Unos estarán en sus negocios y te tendrán de fondo, como el que se encuentra viajando por la carretera y no quiere sentirse solo, otros están cocinando, sentados en el parque, limpiando la casa o caminando por la calle. Tu voz, esa que no imaginabas fuera de los cuatro muros del estudio, entra en sus oídos, tus palabras se instalan en sus cabezas… y puede que lo que tu les digas no les importe lo más mínimo, pero puede también que, alguna de esas informaciones sobre las que has estado trabajando, les despierte interés, les resulte graciosa, les enseñe una lección o incluso les salve la vida.

Tu, todos los días, le pones las mismas ganas que el primero. Tu familia y amigos están ahí, pendientes de tu voz, en cada informativo, pero ¿y el resto? ¿los 260 mil oídos restantes? No les conoces, no puedes ponerles rostro, ni nombre, ni dirigirte a cada uno de ellos individualmente… no sabes qué esperan de ti, ni si les importa lo que tengas que contarles.

Vas por la calle y te cruzas con muchas personas, ves muchas caras a lo largo del día, muchas vidas que no conoces, muchos rostros sin nombre… pero tienes que pararte a pensar que esas personas son tus oyentes. En algún momento de su vida te agradecerán alguno de tus textos, te agradecerán tu voz, tu trabajo.

Tu eres solamente una becaria, el último mono de esa redacción gigante, pero ya tienes poder de decisión, ya puedes escoger tus propias palabras, puedes seleccionar la información que quieres difundir y lo que esos oyentes van a conocer del mundo que les rodea.

Es apasionante.

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